Michael Connelly, premio Pepe Carvalho 2009
En la edición de BCNegra 2009 celebrada en febrero de este año, se otorgó el 4º Premio de novela negracriminal Pepe Carvalho a este escritor estadounidense, sin duda una de las voces más aplaudidas en estos momentos tanto por los lectores como por los entendidos en la materia de la actualidad. Para quien no lo conozca a estas alturas, van las palabras de Ramón Díaz Eterovic, que sirven para entender el porqué ha sido objeto de este importante galardón literario.
Connelly: El coro de las voces olvidadas
”Una ciudad que olvida a sus víctimas de asesinato es una ciudad perdida”, dice uno de sus colegas al detective Harry Bosch cuando después de tres años de inactividad se reincorpora a la policía de Los Ángeles y es asignado a la Unidad de Casos Abiertos, considerada el “último recurso” para resolver una extensa lista de asesinatos que permanecen sin aclarar. La Unidad de Casos Abiertos, piensa Bosch, es el coro de las voces olvidadas y su archivo el lugar donde están las mayores vergüenzas del cuerpo policial.
Harry Bosch, uno de los detectives de ficción más afamados de los últimos tiempos, nació de la pluma de Michael Connelly (1956) y a la fecha es el protagonista de diecisiete novelas, entre las que se pueden mencionar Hielo negro, Ciudad de huesos, La rubia de hormigón, Deuda de Sangre, Más oscuro que la noche y El eco negro, novela que recibió el prestigioso Premio Edgar Allan Poe, que se otorga en los Estados Unidos a la mejor primera novela policial. Bosch es un detective al que le gusta trabajar siguiendo sus propios códigos y que tiene un pasado bastante particular que incluye ser hijo de una prostituta, la experiencia de haber combatido en Vietnam y la sólida fama de ser un hueso duro de roer, algo tristón y cansado, pero dispuesto a hacer su trabajo hasta las últimas consecuencias (el lema de Bosch es “Levanta el trasero y sal a la calle”), aunque eso signifique pasar por alto las normas que le imponen sus jefes, más interesados en sus carreras funcionarias que en la resolución de los crímenes.
Antes de consagrarse como escritor, Michael Connelly trabajó varios años como reportero policial lo que le permite desplegar un acabado conocimiento de la manera de operar de la policía, cosa que se nota en la construcción de sus tramas, en las que todos los elementos siguen una pauta precisa y están dispuestos para potenciar el misterio y la atracción de los lectores. En tal sentido son novelas matizadas con muchos detalles que se dosifican al correr de la historia y le otorgan gran verosimilitud.”