Ramón Díaz Eterovic y Lorenzo Silva: los comisarios
No se sorprendan, que no les ha subido la fiebre aún a las autoridades chilenas, nombrando a Ramón y Lorenzo comisarios honoríficos. Estos destacados escritores son los comisarios del Festival Santiago Negro.
Ramón Díaz Eterovic, para quien aún no lo conozca, es el creador del detective Heredia, protagonista de hasta ahora trece novelas por las que ha recibido entre otros el premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura (1995), el Premio Municipal de Santiago (1996, 2002 y 2007) y el Premio Altazor 2009; recibió también el Premio Anna Seghers, de la Academia de Arte de Alemania (1987), y el Premio Las Dos Orillas, del Salón del Libro Iberoamericano de Gijón (2000). Sus novelas han sido publicadas en Portugal, España, Grecia, Francia, Holanda, Alemania, Croacia, Argentina e Italia. El año 2005, Televisión Nacional de Chile exhibió la serie Heredia & Asociados, basada en sus novelas del detective Heredia.
Lorenzo Silva es un escritor español, nacido en Madrid, que ha publicado también unas cuantas novelas cuyos protagonistas son el sargento de la Guardia Civil, Bevilacqua y la cabo de la Guardia Civil, Chamorro. Con su novela La flaqueza del bolchevique quedó Finalista del Premio Nadal en 1997; con El lejano país de los estanques obtuvo el Premio Ojo Crítico en 1998; con El alquimista impaciente ganó el Premio Nadal en el 2000; con El nombre de los nuestros quedó Finalista del Premio Ciudad de Cartagena de Novela Histórica en el 2002; con el álbum Laura y el corazón de las cosas (ilustrado por Jordi Sábat) obtuvo el Premio Destino Infantil-Apel.les Mestres 2002-2003; y con Carta Blanca, el Premio Primavera 2004. Su obra ha sido traducida al ruso, francés, alemán, italiano, catalán, portugués, danés y árabe. Desde 2008 es comisario de Getafe Negro, Festival de novela policiaca de Madrid.
¬¿Cómo surge Santiago Negro y por qué España y Chile los países que participan?
RDE: “Santiago Negro” es una iniciativa del Centro Cultural de España (CCE), y de su director, Andrés Pérez. Por mi parte, desde el año 2002 en que organicé un encuentro latinoamericano de novela policial, tenía el deseo de organizar un festival de mayor envergadura, similar a algunos de los que he asistido en España y México. Dado que el organizador es el CCE, esta primera versión del festival es con invitados españoles, y esperamos que una segunda versión sea con escritores latinoamericanos y españoles. La idea de Andrés Pérez es que este festival se pueda hacer cada dos años.
LS: En cuanto al impulso institucional, Ramón ya lo ha dicho, y por mi parte sólo me gustaría subrayar lo novedoso y el valor que tiene que un Centro Cultural de España trabaje activamente en este tipo de iniciativas, que a mi juicio suponen la creación efectiva de esos puentes trasatlánticos que tanto necesita la cultura en español y que nunca terminamos de consolidar (como, por ejemplo, lo están ese tipo de vínculos en la cultura anglosajona). Mi creencia en que ésa es una de las tareas pendientes que tenemos los que vivimos y trabajamos en esta lengua, mi interés por la cultura chilena y mi implicación en el género negro como autor e impulsor de iniciativas semejantes en España, aparte de la invitación de Andrés Pérez, son lo que me trae aquí.
¿A qué atribuyen la organización de un festival de Novela Negra en Santiago, cuando países con mayor tradición y presencia de este género, como México o Cuba, no lo han hecho?
RDE: En México y en Cuba hay encuentros relacionados con la novela negra o policial, así que no corresponde atribuirse ninguna exclusividad en el ámbito latinoamericano. Y que se haga este festival en Chile no responde a otra cosa que al entusiasmo del CCE.
LS: En efecto, Santiago Negro no necesita restarles valor a otros para acreditar el suyo. Pero dicho esto, creo que el tipo de proyecto que estamos impulsando permitirá a Chile y a Santiago sentirse legítimamente orgullosos, por su modernidad, su ambición, su apertura de miras y su intensidad.
Ramón, ¿a qué atribuye el escaso éxito de un género como la Novela Negra en Chile? En cambio, en España hay o ha habido una buena nómina de autores, como García Pavón, González Ledesma, Alicia Giménez Bartlet, Juan Madrid, Andreu Martín, Vázquez Montalbán, y un largo etc. Lorenzo, ¿a qué cree que se debe este interés por el género en España?
RDE: No comparto la apreciación. A partir de la década de los 80’, el género policial se reinstala en la narrativa chilena y tiene una presencia muy destacada. Muchos de sus cultores tienen una amplia recepción entre los lectores, y otros han obtenido los principales premios que se otorgan en el medio literario chileno. También me parece que el género tiene una buena recepción en la crítica y me consta que muchas novelas policíacas son materia de estudio en las universidades y liceos. Por lo tanto, sostengo que el género en Chile goza de buena salud y estimo que se seguirá ampliando en los años venideros.
Por otra parte, me parece que en los casos de España y Chile hay una similitud en cuanto a que el género tiene un auge al término de dos dictaduras, como la de Franco y Pinochet, lo que habla de las posibilidades del género para explorar en las expresiones criminales que afectan a una sociedad y que provienen de los poderes políticos y económicos.
LS: El interés a escala masiva por el género negro, en España, es relativamente reciente. En la Transición tuvo un innegable apogeo, basado en el talento individual de esos autores que mencionas y en cómo supieron ser reflejo crítico de esa dictadura que en aquel momento se trataba de superar, pero no llegó a constituirse como un género consolidado. De hecho, en los 90 los editores dejaron de creer en él, se cerraron las colecciones que se habían abierto sobre novela negra y escribir dentro de este género, que nunca dio mucho prestigio académico, pasó a estar incluso mal visto. A eso habría que sumar unas ventas que no pasaban de ser discretas, en la mayoría de los casos. Es a partir del año 2000 cuando resurge el género en España, y lo hace con tal fuerza entre los lectores que ahora mismo entre los 10 libros más vendidos en España puede haber 6 ó 7 de temática negra o criminal, con cientos de miles de ejemplares despachados. Esto creo que tiene que ver con cómo el género ha sabido convertirse en vía privilegiada, dentro de la expresión literaria, para atestiguar e indagar este complejo nuevo mundo que nos ha traído la globalización, donde la criminalidad es expresión de las tensiones a veces insoportables a que están sometidos los individuos y las sociedades.
Además de autores, también encontramos en España algunos festivales como los de Gijón, Barcelona, Alicante, Getafe o el recién acabado en Madrid… ¿cuál es el festival que están tomando como modelo para Santiago Negro?
RDE: Creo que estamos programando actividades que son habituales en cualquier encuentro literario: mesas redondas, lecturas, presentaciones de libros, talleres, música, cine, feria de libros, etc. Actividades de este tipo se realizan en la Semana Negra de Gijón y también en Getafe Negro.
LS: No puedo negar que mi experiencia como comisario de Getafe negro es determinante para mí. El modelo básico es el de todas las grandes citas más o menos consolidadas (como Barcelona o Gijón, que fue la pionera y con la que todos estaremos siempre en deuda). Pero sobre ese modelo, Getafe ha intentado hacer el suyo propio, un modelo que trata de ser a la vez compacto y excepcionalmente abierto. No sólo vamos más allá de las lindes del género negro (abarcando a la literatura en general) sino extramuros de la literatura para explorar todas las formas de expresión artística, consolidadas o en vías de estarlo (desde el cine y la música, al cómic o el videojuego) y sin hacer ascos al periodismo, la televisión, etcétera. Tratamos de conjugar el rigor (por eso es crucial para nosotros la complicidad de la Universidad Carlos III en Getafe Negro o de la Diego Portales en Santiago Negro) con la participación popular y las actividades de interés general (y de nuevo, aquí es clave la implicación de agentes culturales-populares, como Estación Mapocho y la Biblioteca de Santiago aquí, o la red de Bibliotecas de la Comunidad de Madrid en Getafe).
Está previsto que se realicen eventos del festival en distintas localizaciones de Santiago. ¿La dispersión de sedes no desalentará al público? ¿Cuál es la finalidad de esta diversidad espacial?
RDE: Es un riesgo y un desafío, pero queremos que la novela negra se tome el centro de Santiago por algunos días, y pensamos que cada una de las sedes del festival tiene un público propio que deberá interesarse por el programa.
LS: Yo, que soy el forastero, he podido comprobar que las distintas sedes no están mal comunicadas entre sí. Y que haya varios centros de agitación me parece positivo, en la línea, que apunta Ramón, de convertir a la propia ciudad en escenario del festival y que la gente lo haga suyo.
¿Qué escritores han sido confirmados y qué pueden ofrecer al festival?
RDE: A la fecha se encuentra comprometida la participación de los escritores españoles: Juan Madrid, Andreu Martín, Domingo Villar, Lorenzo Silva, Juan Bolea, Reyes Calderón, y el director de la librería Negra y Criminal, Paco Camarasa. De Chile han sido invitados Poli Délano, Bartolomé Leal, José Gai, Sergio Gómez, Mauro Yberra, Antonio Rojas Gómez, Roberto Ampuero, Carlos Tromben, Gregory Cohen, José Miguel Vallejo, Gonzalo Hernández, Cristian Cottet, Gabriela Aguilera, Orietta de la Barra, Francisco Miranda, Sonia González Valdenegro, Pedro Guillermo Jara, Álvaro Bisama, Carlos Almonte, Helios Murialdo, Eduardo Contreras, Eduardo Soto Díaz, Toño Freire, César Farah, Juan Ignacio Colil, Elizabet Subercaseaux y Martín Pérez. También participarán los profesores de literatura Mirian Pinto, Clemens Franken, Patricia Espinoza, Myra Silva, Labarca y Adolfo Bisama. La muestra más amplia y representativa de autores de novela policial que se haya reunido nunca para un evento.
LS: En efecto. Y quiero subrayar que esa nómina acredita la vitalidad del género en Chile y que por nuestra parte (la española) traemos a nombres clave (e incluso legendarios) del género, y a los autores emergentes que claramente más prometen de cara al futuro del género en España (como son Domingo Villar y Mercedes Castro).
En su experiencia, como comisarios o participantes, ¿cuál es la importancia de un festival de estas características?
RDE: Su importancia radica en que acerca el género policial a los lectores y fomenta el hábito lector. En términos más específicos es una gran oportunidad para que el público chileno conozca a una delegación que representa a lo mejor del género en España, y con autores chilenos que trabajan el género y que van desde autores muy conocidos hasta otros que están haciendo sus primeras armas. También será una instancia de diálogo entre los autores españoles y chilenos.
LS: Ramón lo ha explicado magníficamente. Se trata de levar la cultura a sus dueños, la gente, los lectores, y que quienes escriben tengan la ocasión de cruzar impresiones y experiencias con los destinatarios de su trabajo, y éstos sentirse más implicados y protagonistas del fenómeno de comunión entre seres humanos que representa la creación artística y su disfrute. Y también insistiría en ese puente sobre el océano, que permita que nos asumamos recíprocamente como algo propio, y no sólo en casos excepcionales, como ocurre hasta ahora. Mi ilusión sería que un autor chileno fuera leído en España como “uno de casa” y viceversa.
¿Novela negra, policíaca, de intriga, de misterio. ¿Con qué denominación se quedan y qué diferencias existen a su juicio?
RDE: Para no entrar en grandes disquisiciones me quedo con el término de novela criminal que a mi juicio engloba la novela policial, la novela negra y la de intriga. Una novela que gira en torno a un hecho delictual y que permite analizar la sociedad en que éste acontece.
LS: A mí también me parece más propia y precisa la palabra criminal. Es la que abarca todas las manifestaciones. Pero ha hecho fortuna el negro (como en Italia el amarillo, esto del color es caprichoso). En cualquier caso, nunca me pelearía por una denominación.
¿El disparo seco y certero de Hammett o el irónico y estético de Chandler?
RDE: Me quedó con los dos autores. Chandler, al igual que Hammett, enseñó que se puede hacer buena literatura a partir de los códigos de la novela criminal, hecho que fue asimilado por muchos autores posteriores y que ha permitido que la novela criminal alcance importantes niveles de excelencia literaria, a través del trabajo de autores que se preocupan de desarrollar un enigma, pero también, y en primer lugar, de escribir novelas de calidad.
LS: Yo confieso que siempre tuve más cerca de mi corazón a Chandler, por lo que apunta Ramón, y también porque era un sentimental, como yo, y Hammett es a veces demasiado frío. Pero no puedo, siendo objetivo, discutir que los dos son cruciales y posiblemente las dos columnas sobre las que irremediablemente se asienta este tinglado.
Vázquez Montalbán destacaba la importancia del “realismo” en la novela policíaca, un realismo que se ofrece al lector a través de la óptica o el punto de vista del detective, un vividor, un mirón… ¿qué importancia posee para ustedes la crítica de la realidad en la novela negra?
RDE: La novela negra se nutre de la realidad y permite reflexionar sobre esa realidad. Es la novela social de nuestro tiempo, y los autores, a través de sus personajes, son testigos privilegiados de las redes que tejen la criminalidad en la sociedad actual.
LS: Yo no concibo la literatura, ni siquiera el arte, sin una visión crítica de la realidad. El que crea, quiere cambiar la realidad aportando a ella algo que no existe, para empezar. Ese impulso nace de una disconformidad radical con lo que a uno le viene dado. El arte que no es crítico se convierte en propaganda. Puede tener espléndida factura técnica, pero su alma queda tocada. Y la novela negra no puede no trasladar una visión crítica sobre un mundo en el que, demasiado a menudo, el paso nos lo marcan verdaderos delincuentes. Sin ir más lejos, piénsese en quienes nos han sumido en el cataclismo económico global. Madoff es un símbolo, o un cabeza de turco. Hay muchos más como él, que quizá no fueron tan groseros, pero han sido igual de perniciosos.
¿Cuál fue su primera experiencia literaria en el género negro?
RDE: Mi primera novela se llama “La ciudad está triste”, la escribí el año 1985 y se publicó el año 1987. En esa novela nace Heredia, el personaje que me ha acompañado en catorce novelas, durante casi 25 años.
LS: Mi primera novela publicada era, justamente, una rara novela negra. Se llamaba “Noviembre sin violetas”, y trataba de un hombre que comenzaba cometiendo un crimen y terminaba cometiendo otro. La escribí en 1991 y se publicó en 1995.
Ramón, ¿cree que los autores chilenos de Novela Negra tienen suficientes oportunidades editoriales en el país?
RDE: Me parece que a partir del éxito de algunos autores, las editoriales están más abiertas a publicar novelas negras. No es el paraíso editorial, pero hay más puertas que se abren de las que existían cuando publiqué mi primera novela; época en la que había que andar explicando lo que era la novela negra y los editores miraban con desdén una novela en la que aparecía un detective o un policía como protagonista. La novela negra se ha ganado un pequeño espacio en el medio. Faltan colecciones policíacas, ya que hasta ahora la editorial Mosquito es la única que se ha atrevido a crear una colección policiaca con autores chilenos. Me gustaría que alguna editorial pensara en abrir una colección con autores latinoamericanos y españoles.
Heredia es un detective marginal, escéptico y pesimista, pero con una buena dosis de cultura, libertad e ironía. ¿Qué le debe Heredia a los detectives de la Novela Negra americana?
RDE: Su ironía, su independencia, cierto sentido ético y el entusiasmo por sacar a la luz esa mugre que el poder esconde bajo las alfombras, como decía Chandler.
Lorenzo, ¿por qué una pareja de la Guardia Civil, un cuerpo de régimen militar hasta cierto punto estigmatizado por su actuación durante el franquismo?.
LS: Porque creo que la Guardia Civil actual ha superado ejemplarmente la penosa utilización a la que la sometió el régimen de Franco. Conviene recordar que él no fue su inventor, la Guardia Civil fue fundada en 1844 y entre otras cosas trajo la seguridad a los caminos españoles (hasta entonces pasto de los bandoleros), protegió eficazmente la proclamación de la Primera y la Segunda República y contribuyó decisivamente a parar en primera instancia el golpe militar en 1936 (que no logró triunfar en las grandes ciudades donde la guarnición de guardias civiles era más numerosa). Por eso Franco, después de pensarse si no debía disolverla, la rehízo a su imagen y semejanza. Tras la muerte del dictador, la Guardia Civil se ha convertido en una policía moderna y democrática, que además ha estado en primera línea defendiendo la libertad y los derechos de los ciudadanos frente al terrorismo, batalla en la que han muerto no pocos de sus hombres y mujeres. Me parecía que llegaba el momento de recuperarla para todos, normalizándola y rescatándola de la apropiación de que había sido objeto por el régimen autoritario.
¿Qué destacaría de Heredia y con cuál de sus historias se queda? ¿Cree que colaboraría de buena gana con Bevilacqua y Chamorro?
LS: De Heredia, debo confesar que estoy haciendo aún los deberes, había oído hablar (muy bien) de Ramón pero no conocía sus historias. Por lo que llevo visto (por ejemplo “El color de la piel”) creo que se trata de un personaje muy contemporáneamente chileno y muy clásico y universal a la vez, un binomio que me parece admirable, porque sólo quien asume su tiempo y lugar, pero sabe que más allá de sus confines hay mucho más que le pertenece, puede perdurar y trascender. Me gusta su mezcla de quijotismo y racionalidad. Y como bebe cerveza fría, creo que haría buenas migas con Bevilacqua, que ante la barra pediría lo mismo y que, siendo guardia, no deja tampoco.
Ramón, ¿qué opina de una pareja de distinto género como protagonistas de una serie de novela policíaca? ¿Cree que Heredia podría compartir su trabajo con una mujer detective o sería demasiada tentación…?
RDE: Una pareja es una fórmula que funciona bien. Heredia, desde sus últimas tres o cuatro novelas, colabora con Doris Fabra, una detective de la PDI. Y desde luego que también la ha seducido con especial y fogoso éxito; y puedo asegurar que esta relación se profundiza en las dos novelas aun inéditas.
Sus novelas se han relacionado principalmente con la corrupción policial y los abusos de la dictadura, ¿cree que es necesario seguir ahondando en las consecuencias provocadas por el régimen militar?
RDE: Varias de las últimas novelas de Heredia están ambientadas en la época posterior a la dictadura y tocan temas como el racismo, la corrupción política, el mundillo literario, el abuso que se comete con los ancianos. O sea, Heredia no se ha quedado sólo en la época de la dictadura. No obstante eso, pienso que la criminalidad que nació en la época de la dictadura tiene raíces profundas que siguen expresándose en los días de hoy, y por lo tanto seguirán siendo tema en mis novelas y en las de otros escritores chilenos. Así como no se ha dado la vuelta a la página de los crímenes del nazismo, tampoco se le dará a los crímenes de Pinochet y sus partidarios. Es un compromiso con la memoria social de Chile.
¿Cuando escriben para jóvenes, sienten la misma responsabilidad que cuando lo hacen para adultos?
RDE: No hago distingos. En ambos casos intento escribir una historia atractiva, que entretenga y provoque alguna reflexión en los lectores acerca del mundo en que vivimos.
LS: Suscribo punto por punto lo que dice Ramón. El joven es un lector inteligente. No hay que ser condescendiente con él. Hay que emplearse a fondo.
A parte de ustedes mismos, ¿qué cultores del género destacarían de España?
RDE: Desgraciadamente, no todo lo que se publica en España llega a Chile. Pero, dentro de lo que conozco, soy un gran admirador de las novelas de Vázquez Montalbán, Juan Madrid, González Ledesma, Andreu Martín, Lorenzo Silva, Alicia Giménez, Eugenio Fuentes y algunos otros.
LS: A los nombres que enumera Ramón, sumo los de Mercedes Castro o Domingo Villar, que estarán en el festival, o los de David Torres e Ignacio del Valle, con unas historias muy peculiares ambientadas entre los combatientes españoles en la Segunda Guerra Mundial.
¿Y de Chile? ¿Qué les parece el caso “atípico” de Bolaño?
RDE: Bolaño fue un buen lector de novela negra y en su obra hay varias aproximaciones al género, con afán paródico y rupturista. En este sentido, además de uno de sus clásicos, como 2666, me gusta mucho su novela “La pista de hielo”.
LS: Claramente los nombres de Ramón y Roberto Ampuero destacan, al menos entre lo que llega a conocimiento del lector español. Últimamente se ha apuntado al género Luis Sepúlveda, y en cuanto a Bolaño, coincido en que, como todos los grandes escritores contemporáneos, tiene una deuda con el género negro. No sé si él lo habría reconocido o lo habría negado (como hacen otros, todavía hoy), pero me inclino por pensar que, en un creador de tan amplia visión y tan enorme empeño, no habría cabido esa restricción
¿Nombren cinco claves para lograr una buena novela negra?
RDE: Buenos protagonistas y personajes secundarios; un buen enigma; adecuada ambientación de los hechos; verisimilitud en la trama; y la mejor pluma posible que pueda ofrecer el autor.
LS: Totalmente de acuerdo. El enigma puede no ser necesario si el asunto es lo bastante intenso (o digamos que el enigma no tiene por qué ser el clásico “quién lo hizo”). Pero todo lo demás me parece inexcusable.
Nombren cinco de sus autores preferidos de Novela Negra
RDE: Georges Simenon, Giorgio Scebarnenco, Ross MacDonald, Sjöwall y Wahlöö, Horace McCoy y un largo etcétera.
LS: Difícil. Los indiscutibles: Chandler, Hammett, Thompson. Luego, pondría también a Maj Sjöwall y Per Wahlöö, una pareja crucial para comprender lo que vino después en Suecia. Y me gusta mucho la francesa Fred Vargas, con su toque extraño.
Por último, nos gustaría que comentaran un caso significativo, la novela policiaca de Suecia y Finlandia, de nuevo noticia destacada en los medios de culturales, a raíz del tremendo éxito de Stieg Larsson. ¿Alguna posible explicación sobre la buena salud que posee el género en estos países desde hace ya bastantes años?
RDE: Supongo que se debe a que existe un público lector muy receptivo y abierto a la llegada de nuevos autores. También a que en sus orígenes han contado con autores notables, como la pareja formada por Sjöwall y Wahlöö, sin los cuales tal vez no habría existido Mankell o Larsson.
LS: Coincido. Y recalco: son sociedades con un alto nivel educativo, con un público lector muy amplio y muy preparado, que exige a sus autores. Ahí vemos lo importante que es cuidar la educación de la población. Gracias a esa diligencia, los nórdicos han convertido su cultura en un producto de exportación envidiablemente exitoso.
Stieg Larsson: algún crítico español lo ha saludado como el autor que ha llevado el género negro al siglo XXI. En cambio, en Chile, no ha sido acogido con igual entusiasmo, ¿qué opinión les merece?
RDE: Leí su trilogía y me defraudó un poco. Sus novelas son entretenidas, pero me parece que tienen mucho relleno y con muchos aspectos inverosímiles. Sus protagonistas no están todos al mismo nivel, y sin duda el más atractivo es la muchacha experta en computación. Entretiene, pero no convence.
LS: Para mí, tiene defectos, como un exceso de prolijidad y de explicaciones (cada libro podría tener 200 o 300 páginas menos), o esa verosimilitud dudosa en ocasiones a que se refiere Ramón. Y añadiría: un tono moralizante que personalmente siempre he encontrado fastidioso en literatura. Pero voy a discrepar de mi compañero: me parece un autor importante, por su vigor y su destreza a la hora de crear personajes y empatizar con ellos (y hacer empatizar al lector), por sus dotes como creador de tramas que interesan a mucha gente y por haber dado entrada, sin complejos, a la realidad de la sociedad del siglo XXI, incluida la tecnología y las relaciones que sobre ella construimos, con las personas y con la realidad. Por algo ha causado un terremoto.