La revancha

Casi toda su vida don José transportó pan en Santiago Centro, su vida se movía desde su casa a la panadería y luego a distribución.

Con 75 años en su cuerpo regordete don José no era de muchos amigos y los pocos que tenía los fue perdiendo por su temperamento repulsivo, aun así, su trabajo era excelente.

Una mañana, luego de vaciar el pan de las cajas y botar las migas frente a su vehículo para que las palomas bajaran de los árboles y tuvieran algo para comer, don José desde su pantalón saca un revolver y les dispara, saldando así un trauma que desde niño no pudo superar. Lo que no visualizó de su plan fue que en los árboles aun quedaban palomas, que luego de los disparos planearon a toda velocidad picando sus ojos, boca y dejando por fuera todo lo vivo que le quedaba a ese triste ser humano.

¿Cuánto vale el show?

– “¿Qué te pasa conchetumare?”, me increpó Julio, el mimo del paseo Ahumada. Detuve mi andar para ver el show, no siempre un mimo te habla en la calle.

– “¿Qué te pasa conchetumare?”, repetía mientras lo veía caer lentamente. Me acerqué un poco para no perderme el show, pero no pude ver mucho, sus ojos brillaban como interpretando algo que no logré distinguir. Esperé unos minutos el remate del acto, mientras veo que un hilo de sangre desde su pantalón comenzaba a teñir la calle. En ese momento me alejo, saco un pañuelo de mi bolsillo y limpio la cortapluma ensangrentada que llevo en mi mano. Hablaré mañana con el Julio hay algo en su acto que no me convence.